Espais Naturals

Los flamencos errantes de Santomera

Acaba de caer en mis manos una historia interesante que me obliga a anotar el pantano de Santomera en mi agenda de excursiones. Miguel Ángel Núñez Herrero, de la asociación La Carraca, me advierte sobre la pequeña colonia de flamencos que frecuenta el embalse (35 ejemplares censados en septiembre), donde recargan fuerzas a base de crustáceos. Los datos de sus anillas han permitido reconstruir la peripecia vital de algunas de estas aves aparatosas, desde su lugar de nacimiento hasta los humedales donde se refugian, información relevante que justifica “tanto tiempo dedicado al seguimiento de la fauna silvestre y el anillamiento científico”, explica este naturalista.

Gracias a las observaciones de Miguel Ángel Núñez Herrero, cotejadas con la Estación Biológica de Doñana, sabemos que los tres flamencos portadores de las anillas 6-3A, 1-FAN y 1-ITA nacieron en la laguna de Fuente de Piedra (Málaga) y han llevado una vida errante, como corresponde a su especie. El primero, anillado el 10 de agosto de 1996, ya fue visto en Santomera ese mismo año y después se le localizó en humedales de Sevilla, Huelva y Elche (El Hondo). Este verano cumplió 15 años en Santomera, donde permanecía aún el 27 de septiembre. El segundo (1-FAN), nacido en 2002, ha demostrado una gran querencia por la Región porque se le ha visto en las Salinas de Marchamalo, El Carmolí, San Pedro del Pinatar y Los Alcázares, con algunas visitas a Argelia antes de ser observado este verano en Santomera. Y el tercero (1-ITA), que tiene siete años, ha demostrado un carácter un poco más disperso porque se ha movido entre Huelva, Málaga, Marruecos, Toledo y Ciudad Real. Pero ojo: estas vacaciones también las quiso pasar en Santomera.

¿Por qué no dedicar un rato de este fin de semana a visitar este pantano, un lugar cercano y amable donde nos sorprenderá su variedad y abundancia de avifauna? Una de las especies más llamativas que podemos ver en este humedal es el elegante ‘Phoenicopterus ruber’, ese ‘bigardo’ con alas que se desplaza con parsimonia buscando en el agua algo que echarse al pico y descansa en equilibrio sobre una sola pata.

Este animal de silueta inconfundible lo asociamos al Parque Regional de Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar y los aguazales de Cabo Palos y Calblanque; sin embargo, los voluntarios de la asociación La Carraca, que se dedica a hacer el seguimiento de las aves acuáticas en el Paisaje Protegido de Ajauque y Rambla Salada, lo están observando en el embalse de Santomera desde mitad de los años noventa. Ya va siendo hora de que también nosotros les prestemos un poco de atención.

 

Miguel Angel Ruiz, http://lospiesenlatierra.laverdad.es/

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