La Concejalía de Medio Ambiente va a solicitar al departamento del Seprona de la Guardia Civil la puesta en marcha de un plan de control de cabras silvestres en la sierra, ya que el número de ejemplares ha aumentado en los últimos años y ahora existe una sobrepoblación que amenaza las microrreservas de flora
El origen de esta especie es desconocido, puesto que se no se sabe a ciencia cierta si estas cabras han nacido de una pareja asilvestrada en la montaña desde hace años, o de lo contrario proceden de algún ejemplar que se escapó de corrales pertenecientes a una vivienda ubicada en la ladera. El caso es que la especie se ha adaptado al abrupto macizo callosino y desde el Consistorio cuantifican que se ha reproducido hasta llegar a una especie de rebaño de casi medio centenar de cabezas.
Estas cabras son comunes y se alimentan de hierbas ubicadas en la ladera de la sierra, aunque tienen la peculiaridad de que se han adaptado a las escarpadas paredes. Tal es así, que en terrenos tan elevados como el Pico de San Bernardo o en paredes superiores a la zona de escalada de El Polígono, se ha podido avistar varias camadas de estos mamíferos.
Campan a sus anchas y engullen las variedades de arbustos protegidos, como el cornical o el rabo de gato. El responsable de los parajes municipales de la Cueva Ahumada y La Pilarica, Salvador Guirao, comentó que «la sierra está muy bonita con estas especies, parece incluso una postal, pero hay especies de vegetales endémicas de la zona que están muy esquilmadas por su afección».
La propuesta que se va a realizar al Seprona persigue reducir el número de cabras silvestres, sin llegar a extinguir la especie. La medida también se ha llevado a cabo en otras zonas para controlar liebres y otras especies que se reproducen con asiduidad, Guirao explicó que «son cabras comunes, en esta sierra nunca ha habido cabras montesas, pero debemos tener una autorización para ello y poder controlar su número». Además el responsable municipal explica que hay un tipo de arbusto «del que se alimentan cuando está brotando para alimentarse del agua que lleva dentro». En este sentido mantienen desde Medio Ambiente que «no hay suficiente vegetación en la sierra para alimentar a un grupo de unos cuarenta o cincuenta ejemplares».
Tratamiento de orugas
El tratamiento de control de estos mamíferos no se puede realizar con la intervención de pastores o técnicos especialistas, porque «nunca se han relacionado con humanos, lo que dificulta su captura», indica.
Otra de las cuestiones que resalta Guirao es el control de orugas como la procesionaria, que ahora empieza su temporada de anidación. El responsable municipal argumentó que «tenemos la mayoría de nidos controlados, pero cada semana siempre aparece alguno más». Desde la Conselleria de Medio Ambiente se aboga por no utilizar ni siquiera tratamientos fitosanitarios, pues alegan que la fumigación perjudica a otras especies de animales.
El control sobre estos parásitos es exhaustivo, sobre todo en las zonas recreativas de los parajes naturales. «Al pino casi no le afecta estas orugas, y por otra parte le viene bien a pájaros como las abubillas, que se alimentan también con estos nidos», precisa Guirao. Así las cosas la regulación del ecosistema en la sierra se realiza de forma natural, con la flora autóctona de la serranía callosina. Mientras el Consistorio seguirá a la espera de la respuesta de la Benemérita y poder acabar con las cabras.
Diario «La Verdad», 23-02-12

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