El huerto municipal ubicado entre el Hospital General y la Ciudad de la Justicia está repleto de podas amontonadas desde hace meses

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El paseo peatonal que conecta la Ciudad de la Justicia con el Hospital General, que podría ser un idílico trazado entre palmeras, es un recorrido entre miles y miles de palmas secas mezcladas con basura desde hace semanas. Dicen muchos vecinos que conocen la zona que hace al menos seis meses que el paisaje está así. El Ayuntamiento, sin embargo, dice que no hace más de un mes y que todo responde a un protocolo controlado para dejar que las ramas se sequen antes de poder triturarlas y mezclarlas con el terreno a modo de abono natural.
«Un asco» es lo que dicen muchos que es el Hort de la Coronela, un espacio de propiedad municipal y protegido dentro del Palmeral Histórico. La acumulación de restos vegetales se ha mezclado con bolsas, plásticos y todo tipo de basuras, convirtiendo el huerto en algo difícil de apreciar. La mayoría de paseantes con los que este diario tuvo oportunidad de hablar ayer se quejaban del mal olor que las lluvias del lunes por la noche habían provocado al calar el agua entre las palmas y estancarse en el suelo, pero también comentaban que en el huerto proliferan los mosquitos y las ratas.
Desde el consistorio se insiste en que no hay plagas de este tipo por culpa de las palmas, que se podaron hace un mes y que aún estan verdes para ser trituradas, según los operarios y técnicos municipales. «En todos los huertos del Palmeral Histórico se dejan las palmas cortadas, suele haber unas lombrices y larvas que se alimentan de ello, pero las palmeras están tratadas para eliminar las feromonas que atraen el picudo y no hay peligro en ese sentido. Es incluso bueno que estén las larvas, porque junto con las palmas una vez trituradas y mezcladas con la tierra aportan nutrientes al terreno». La última poda se hico hace un mes, dicen, y las primeras palmas cortadas a principios de año ya se han triturado.
No es lo mismo que sostienen los vecinos, que aseguran que cada dos semanas aparecen operarios municipales, podan algunas palmeras y recogen algunas palmas pero dejan prácticamente todo en el mismo estado. Algunos de los residentes y peatones que pasan por allí, una zona cercana a varias áreas de aparcamiento, se preguntan si la acumulación puede conllevar riesgo de incendio.

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