Fabra defiende hoy que la PAC apoye el minifundismo, y el campo exige mayor control aduanero a los terceros países.
El presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, tiene previsto reclamar hoy a la Unión Europea que la Política Agraria Común (PAC) reparta las subvenciones con criterios de rentabilidad y respete la diversidad de los diferentes tipos de agricultura y, en este punto, el de la Comunidad Valenciana, caracterizado por el minifundismo. Esta fue la máxima que Fabra trasladó ayer, junto a la consellera de Agricultura, Maritina Hernández, a los representantes de las organizaciones agrarias de la Comunidad. Éstos pidieron a su vez al jefe del Consell la necesidad de establecer una estructura aduanera que permita el control de producciones terceras.
La consellera Maritina Hernández, reivindicó ayer, en este sentido, la necesidad de que las normas que establezca la PAC “sean iguales para todos los operadores de todos los países, tanto los comunitarios como los terceros”, lo que debe suponer la aplicación del “principio de reciprocidad”.
“Siempre trabajaremos por la competitividad del sector y no por la subsidiariedad del mismo”, afirmó Hernández, por lo que el Consell pedirá que las subvenciones se mantengan como “un factor de estabilización de las rentas, y no como un factor de competitividad”, subrayó Hernández.
Por su parte, las asociaciones agrarias reclamaron a Fabra que defienda la puesta en marcha de una estructura aduanera que permita el control de las producciones terceras, en especial las que llegan desde el norte de África.

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